16 de diciembre de 2016

La música "degenerada" en la Alemania nacionalsocialista

En Alemania desde el ascenso al poder de los nacionalsocialistas en 1933,  hubo una sistemática persecución cultural que se fue volviendo cada vez más agresiva con el tiempo. El acoso se dirigió fundamentalmente  hacia lo no alemán, hacia los músicos de izquierdas y  especialmente hacia los músicos judíos, éstos o se exiliaron o terminaron en campos de concentración,  como ocurrió con  Viktor Ullman.

Los nazis catalogaron como "Entartete musik" ( música degenerada) todo aquello que no "pudiera entenderse" o que fuera claramente extranjero, así rechazaron la música no tonal, el arte abstracto y expresionista y también  el jazz que era para ellos "música de negros y judíos"( en este cartel  de la época se aprecia la muy  poco sutil visión del asunto en la propaganda alemana del momento) . Además de perseguir el consumo de este música que había entrado en Alemania en los años 20 , los nazis hicieron la vida imposible a los compositores modernos hasta ningunearlos,  hundirlos y hacer que muchos abandonasen Alemania.

Para los nacionalsocialistas ( al igual que para el régimen stalinista de la URSS ) había dos tipos de música: la popular, profundamente alemana y la gran tradición romántica - también alemana- que culminaba en el mayor icono del pangermanismo musical, el también antisemita, Richard Wagner.

El cartel de arriba  es un intento de ridiculizar la música norteamericana del momento con una evidente, auqnue burda, lectura racista ( la Estrella de David en la solapa es un añadido llamativo), todo ello se inscribe en el tipo de  maniobra utilizada habitualmente por la propaganda  nacionalsocialista. Los fascismos no consideraron al Arte algo menor que no hubiese que controlar ;  de hecho invirtieron muchísimo tiempo y energía en modelar lo que ellos llamaron la Cultura Nacional.

Quizá   fue ésta una de las época de la Historia donde la política influyó más en la música y en los músicos y viceversa. Tras la SGM, las tendencias cambiarían y de nuevo el Arte intentaría estar al margen de lo político. Pero fue sólo una cuestión de tiempo: arte y  política  han estado durante  siglos estrechamente entrelazados y el siglo XX es un ejemplo de esa tensión entre el compromiso y las musas.